!Buenos días corazones! El otro día la mamma me trajo varias remolachas del huerto y de repente me vi en la tesitura de no saber muy bien qué hacer con ellas. Las he utilizado ya en varias recetas: hummus, cremas, sopas, ensaladas y otras elaboraciones como carpaccio, risotto, ñoquis, pasta fresca y hamburguesas vegetales. Incluso en recetas dulces, como smoothies y trufas.
Con toda esta variedad todavía me apetecía hacer algo diferente. Así que busqué inspiración y decidí hacer unos raviolis (falsos, obviamente, ya que no llevan pasta). Pero se me fue la cabeza por completo y me puse a experimentar con diferentes sabores y texturas, que dieron lugar a un plato digno de estrella Michelín. Lo único que necesitáis es tiempo, ya que son varias elaboraciones, aunque muy sencillas. Y, por supuesto, una buena mandolina para hacer los raviolis lo más finitos posible.
La verdad es que no soy muy fan de San Valentín, pero esta receta quedó perfecta para una cena romántica y salir de lo habitual. Además, es un plato vegano y sin gluten, que sorprende por el sabor de cada bocado. Sólo me queda enseñaros el resultado, del que estoy completamente in love.

RAVIOLIS DE REMOLACHA CON QUESO DE ANACARDOS, EMULSIÓN DE AGUACATE Y CRUJIENTE DE JENGIBRE
Para 4 personas
Dificultad: muy fácil
Ingredientes:
Para los raviolis:
- 1 remolacha grande
Para el queso de anacardos:
- 120 gr de anacardos crudos
- 1 cucharada y media de levadura nutricional (13 gr)
- Sal
- Agua (la necesaria)
Para la emulsión de aguacate:
- ½ aguacate
- 1 cucharada de zumo de limón
- Pimienta negra y sal al gusto
- Un chorrito de aceite de oliva
Para el crujiente de jengibre:
- Un buen trozo de jengibre fresco
- Agua con hielo
- Aceite de oliva
Para el aliño:
- 1 puñado de pistachos picados
- Aceite de oliva
- Sal
- 2 cucharadas de zumo de limón (o naranja)
Procedimiento:
El día anterior pon los anacardos en remojo y cuece la remolacha entera, en una olla grande, cubierta de agua hasta que esté tierna (cuando al pinchar el cuchillo salga fácilmente). Escurre y deja enfriar. Al día siguiente corta la remolacha, por la parte más ancha, con una mandolina (te saldrán unas láminas finas y no como las mías). Con un cortador haz círculos y reserva.
Escurre los anacardos y aclara bien. Vierte en el vaso de la batidora junto con la levadura nutricional, el zumo de limón, la sal y un poco de agua. Tritura hasta obtener una crema suave y lleva a una manga pastelera.




Coloca un círculo de remolacha sobre una superficie, añade crema de anacardos en una de las mitades y dobla la otra parte haciendo un sobre. Coloca sobre el plato de servir con ayuda de una espátula para que no se rompa. Repite el proceso con cada ravioli.




Mezcla el aceite, el zumo de limón y la sal en un frasco de cristal y agita para mezclar. Añade los pistachos triturados y vierte sobre los raviolis.
Corta el aguacate a la mitad, retira el hueso y vierte la pulpa en el vaso de la batidora. Añade el zumo de limón, la sal y la pimienta y tritura. Agrega un buen chorro de aceite de oliva y sigue triturando hasta que emulsione. Lleva a la manga pastelera y decora con unos rosetones pequeños.




Pela el jengibre y corta en tiras finas. Lleva a un recipiente con agua y hielo por unos minutos. Seca con papel absorbente y fríe en abundante aceite bien caliente hasta que se dore. Elimina el exceso con papel absorbente y coloca un poco sobre cada ravioli.




Y después del trabajo bien hecho, gustito pal cuerpo.
