!Buenas de nuevo! Cómo me gusta noviembre. Será porque es el mes de mi cumple… Será por las setas, las castañas, las granadas, los membrillos (en fruta), los madroños, la lluvia, las chispas de la lumbre, las calabazas de Halloween y los postres de calabaza… Ainss!! Qué bonito (suspiros…).
Hoy, primer lunes de mes, os traigo una receta muy fácil y muy resultona, una receta tradicional con unos pequeños retoques: croquetas de calabaza y champiñón. No os podéis imaginar esa textura cremosa y ese sabor tan intenso… De verdad, merecen mucho la pena (os lo dice una que empezó a comer calabaza hace unos 4 años…). En cuanto las probéis no vais a poder resistiros.
Por cierto, aunque esta receta os pueda parecer un poco simple no os acomodéis, porque lo que os tengo preparado para el resto del mes no os va a dejar indiferentes.
¿Estáis list@s?

CROQUETAS DE CALABAZA Y CHAMPIÑÓN
Para 14-16 unidades
Tiempo de elaboración: 1 hora y 30 minutos (más el tiempo de reposo)
Ingredientes:

- 250 gr de calabaza cruda
- 100 gr de champiñones
- 60 gr de cebolla
- 50 gr de harina (2 cucharadas colmadas)
- 300 ml de leche
- Pimienta negra y sal al gusto
- 1 pizca de nuez moscada
- Aceite de oliva
Para el rebozado:
- 2 cucharadas de harina
- 50 ml de leche
- 3 cucharadas de pan rallado
Procedimiento:
Pica todos los ingredientes en brunoise.



Pon un poco de aceite a calentar en una sartén y cocina los champiñones a fuego bajo. Cuando empiecen a estar tiernos añade la cebolla. Cocina hasta que esté transparente y agrega la calabaza. Salpimenta al gusto y cocina unos minutos hasta que la calabaza esté tierna (si la has cortado muy pequeña no tendrás que esperar mucho).



Cuando las verduras estén blanditas, añade la harina y remueve con unas varillas hasta que se haya impregnado con el aceite. Agrega la mitad de la leche (templada) y sigue removiendo hasta que haya absorbido todo el líquido. Añade la leche restante. Cocina, removiendo sin parar, hasta que la masa se despegue de las paredes de la sartén. Retira del fuego, agrega un poco de nuez moscada, mezcla y vierte la mezcla en un recipiente grande. Deja templar un poco, cubre con papel film y guarda en la nevera por unas horas (mejor toda la noche, para que la masa coja consistencia).



Retira del fuego, agrega un poco de nuez moscada, mezcla y vierte la mezcla en un recipiente grande. Deja templar un poco, cubre con papel film y guarda en la nevera por unas horas (mejor toda la noche, para que la masa coja consistencia). Corta la masa en porciones de tamaño similar. Da la forma que prefieras (alargada o redonda) y reboza en harina, leche y pan rallado.



Puedes consumirlas directamente o congelarlas por separado (después podrás guardarlas en un mismo recipiente o en una bolsa hermética).

Acabo de darme cuenta de que me he «zampado» las croquetas sin poner fotito de su interior. Así que, con todo el dolor de mi corazón, tendré que repetirlas para mostraros su cara más bonita. Prometido queda.
Y aquí las tenéis!!


¿Os animáis a probarlas?
